martes, 17 de enero de 2012

Organizaciones y Empresas: ¿Qué hacemos con el Malestar?

EntreLienas Propone diferentes dispositivos de trabajo para aceptar y trabajar con el Malestar, que es inherente al ser humano y que ante ciertas situaciones puede verse notablemente acrecentado.

Para acercarnos a la propuesta de nuestro trabajo comenzaremos con una pregunta:
¿A qué nos referimos cuando hablamos de Malestar? O más específicamente, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de Malestar Institucional?
Para respondernos  tomaremos, en primera instancia, el texto de Sigmund Freud “El Malestar en la Cultura”. En este texto Freud explica que el ser humano tiene tres fuentes principales de sufrimiento, a saber: la hiperpotencia de la naturaleza, la caducidad del cuerpo (muerte) y la insuficiencia de los métodos para regular las relaciones con sus semejantes. 
En lo que a las dos primeras se refiere, los seres humanos se ven obligados a reconocerlas en tanto inevitables, pero frente a la tercer fuente de origen social el ser humano debe hacer cierta renuncia de su satisfacción (pulsional) para convivir en cierta armonía con sus semejantes. Dicha renuncia comienza por el orden sexual, sublimándolo para servir a fines socialmente aceptados. Esto es proteger al hombre contra la naturaleza y regular las relaciones de los hombres entre sí, debido a que el ser humano por naturaleza es hostil. “Evidentemente, al hombre no le resulta fácil renunciar a la satisfacción de estas tendencias agresivas suyas, no se siente nada a gusto sin esa satisfacción.”[1]

El pasaje del poder individual al poder de la comunidad es un paso cultural decisivo, consiste en que los miembros de una comunidad se limiten en sus posibilidades de satisfacción. El siguiente requisito cultural será que el orden jurídico que se estableció no se quebrante a favor de un individuo.   
Por otro lado Kaes en su texto de “Realidad psíquica y sufrimiento de las instituciones” sostiene que la institución precede al sujeto y le da la posibilidad de inscribirse en lo simbólico, y que lo social es estructurante del psiquismo individual.  La institución es lo más íntimo y propio del sujeto ya que es el núcleo del inconciente.  A la vez este autor dirá que la institución es lo más externo al sujeto, lo estrictamente social.  El sufrimiento se relacionará entonces con aquello que hay de institución en cada sujeto en particular, es decir, la renuncia pulsional y la reciprocidad(término que implica una relación vincular que asegura desde la identificación de cada sujeto, una pertenencia del mismo al colectivo social).

            En resumen, como nos adelantaban Freud, y Kaes, el malestar es inherente a la inserción en un sistema social, a través de las organizaciones e instituciones que lo conforman -que son absorbentes pero también estructurantes-, e implican siempre un cierto grado de renuncia, “un abandono o borramiento de una parte de la realidad psíquica propia del sujeto singular”[2], en pos del bien común. En ciertos casos esta renuncia resulta extrema, en tanto se pierde no sólo la capacidad de sostener las propias ideas o emociones, sino tambien la capacidad de reconocer o registrar ciertas situaciones de malestar, con una imposibilidad de cuestionarse y repensar la propia posición y la propia implicación, no solo en el sufrimiento, sino en la manera de reducirlo.

En última instancia hablar de malestar en el ámbito laboral e Institucional, es un intento de sacar a la luz las situaciones de sufrimiento, que muchas veces no son expresadas verbalmente, y sin embargo acarrean efectos en el sujeto, en el grupo y en la organización.

Lic Florencia Fracas
EntreLineasPsi

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